Iglesia Ortodoxa
 
 
 

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A través de esta página, encontrará un panorama de la presencia de la Iglesia Ortodoxa en Centroamérica, con información de las Iglesias Canónicas que la conforman, así como diversos artículos sobre la fe y los servicios ortodoxos. Esperamos que la información le sea de utilidad para gloria de Dios. Amén. Este sitio está auspiciado por la Iglesia Ortodoxa de Antioquía.

La Iglesia Ortodoxa

Para mayor información sobre la historia de la Iglesia, consultar:

www.romanity.org

www.acoantioquena.com/node/632


www.iglesiaortodoxa.org.mx/informacion/?p=1641

Cristo predicó la buena noticia (Evangelio) en Palestina, donde nació, creció y murió. Luego, este Evangelio fue predicado en el Medio Oriente; las primeras comunidades cristianas fueron establecidas en el área alrededor del Mar Mediterráneo y fue en estas regiones del Imperio Romano del siglo I (d.C) donde la Fe cristiana se estableció.

Los cristianos ortodoxos se definen de manera significativa por su continuidad con todos aquellos predecesores: los primeros que recibieron y predicaron la Verdad de Jesucristo al mundo; los que ayudaron a formular la expresión de nuestra fe y los que continúan avanzando en la inmutable y siempre dinámica santa Tradición de la Iglesia Ortodoxa.

El Cristianismo Oriental

El espíritu del Cristianismo que se nutrió en el Oriente tiene características particulares y una mentalidad propia. El sabor del espíritu oriental es distinto, pero no opuesto, al que se desarrolló en el sector occidental del Imperio Romano y de los subsiguientes Reinos de la Edad Media en el Occidente. Pues, mientras el Cristianismo en el Occidente se desarrollaba en el ámbito del conocimiento de la filosofía, del derecho y la moral de la Antigua Roma, el Cristianismo Oriental se desarrollaba en tierras que conocieron las culturas orientales, especialmente semíticas y helénicas. Mientras el Occidente se preocupaba por la Pasión de Cristo y el pecado del hombre, el Oriente enfatizaba la Gloriosa Resurrección de Cristo y la deificación del hombre. Mientras Occidente tenía tendencia hacia una posición legalista que hizo del cristianismo occidental una religión, Oriente vivía una teología más mística y cósmica. Como la Iglesia no era uniforme, las grandes tradiciones coexistieron por más de mil años hasta el Gran Cisma de 1054 cuando Oriente y Occidente se separaron. No fue sino hasta que, en enero de 1964, el Papa Paulo VI y el Patriarca Atenágoras celebraron una reunión histórica en Jerusalén; y el 7 de diciembre de 1965, se revocaron solemnemente los anatemas de 1054 en Roma y Constantinopla, simultáneamente. Desde entonces, oficialmente, se anuló esta mútua excomunión, dejando atrás un cúmulo de diferencias administrativas y teológicas que están en estudio para llegar a una comunión plena.

Pertenecen a la Iglesia Ortodoxa diversas iglesias locales, sean ellas patriarcales, autocéfalas o autónomas. Cada iglesia es independiente en cuanto a su organización interna y sigue sus costumbres particulares. Sin embargo, todas las iglesias locales están unidas en la misma Fe, orden y Sacramentos, y participan de la misma Comunión.

Frecuentemente, títulos como Iglesia Ortodoxa Rusa, Antioquena o Griega se utilizan para describir a una local. Estas apelaciones se refieren a las raíces culturales o nacionales de una parroquia, diócesis o arquidiócesis en particular, sin que ello, afecte la unidad universal. La ortodoxia reconoce que la unidad no significa uniformidad. Algunas son ricas en historia, como la de Antioquía, fundada por san Pedro y san Pablo; mientras que otras son relativamente jóvenes, como la Iglesia de Finlandia. Algunas son grandes, como la Iglesia de Rusia, mientras otras, como la del Sinaí, son pequeñas.

Cada una está dirigida por un sínodo de obispos. Al presidente del Sínodo se le llama Patriarca; o en el caso de las Iglesias más jóvenes o pequeñas, Metropolita, Arzobispo u Obispo. Entre los Obispos, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla tiene un «lugar de honor» y se considera como primero entre iguales. En América y en Europa Occidental, donde la Ortodoxia es relativamente joven, hay un número de diócesis que están directamente conectadas con una de las Iglesias Patriarcales. Por ejemplo, los Arzobispos Antioquenos de América están bajo la protección del Patriarca de Antioquía, que ahora es su Beatitud Ignacio IV.

La Iglesia fundada en Jerusalén por nuestro Dios y Salvador Jesucristo, que dió origen a nuestra era, se extendió por todo el mundo antiguo; en pocos años, se formaron seis grandes bloques o iglesias locales, todas ellas en total comunión y con un mismo espíritu. De estas iglesias, surgieron los actuales Patriarcados e Iglesias Autocéfalas.

Ya que los apóstoles —y sus sucesores, los obispos— fundaron estas Iglesias, les dan el carácter de Apostólicas por la sucesión que reciben por la imposición de las manos y la oración (Hch 6: 6—7; 13: 3 y 2Tim 1: 6—7).

Las Iglesias Locales Primitivas

Jerusalén: Fundada por Jesucristo, pero establecida por Santiago, san Pedro y san Juan.

Antioquía: Fundada por san Pablo, san Pedro y san Bernabé, siendo san Pedro quien queda al frente de ésta. Es aquí en donde los seguidores de Cristo son llamados por primera vez cristianos (Hch 11: 26) y en donde se utilizó por vez primera el término katolikos, que quiere decir universal —fue san Ignacio, obispo de Antioquía, quien utilizó este término (año 110 d.C.), resaltando el carácter de la Iglesia: «Vayan por todo el mundo anunciando la Buena Nueva» (Mc. 16: 15)—. Por lo tanto, no es un término de distinción de un grupo cristiano sino, por el contrario, es un signo de unión de toda la Iglesia.

Alejandría: Fundada por san Marcos.

Constantinopla: (Antigua Bizancio). Fundada por san Andrés. Actualmente éste es el Patriarcado Ecuménico, es decir, tiene la primacía o sede apostólica de la Iglesia Ortodoxa (primus inter pares). Le es otorgado este honor en los cánones del Concilio Ecuménico de Calcedonia (año 451 d.C.).

Roma: San Pablo es quien propicia las primeras comunidades cristianas  de Roma. Es aquí en donde la Iglesia fue más perseguida y en donde fue derramada la sangre de miles de mártires, incluyendo a san Pablo y san Pedro (año 67 d.C.). Esta persecución empezó a desatarse desde el año 54 d.C. —por mandato de Nerón— hasta el 305 d.C., cuando era Emperador Diocleciano. Durante estos siglos, el Cristianismo era prohibido y perseguido; y fue entre el 306 y 313 d.C. que el Emperador Constantino «el Grande» —por influencia de santa Elena (su madre)— concede al Cristianismo la libertad para proclamar su doctrina y la convierte en la Religión oficial. Hemos de recordar que Roma era la capital del Imperio, por lo que esta iglesia local toma gran fuerza.

Por éstos hechos —la sangre derramada de los mártires, de san Pablo y san Pedro, y la promulgación del Cristianismo como Religión oficial—, a la Iglesia de Roma se le concede la primacía de honor, la cual no le confiere ninguna potestad sino solamente una distinción de primus inter pares.

Es hasta el siglo III que nos llega la primera información —por el historiador Eusebio de Cesarea (260–340 d.C.), considerado Padre de la Historia de la Iglesia—, en que parece ser que san Pedro murió y fue sepultado en Roma, mientras que la información sobre san Pablo en Roma aparece en el Libro de los Hechos (27: 1) y en la Epístola a los Romanos.

De estas iglesias locales, el Cristianismo se extendió por todo el mundo (Oriente y Occidente). En cada una de ellas está a la cabeza un obispo que, por su grado jerárquico, lleva el nombre de Patriarca. En el caso de Roma, Alejandría y la Iglesia Copta, lleva el nombre de Papa.  Pero en ninguno de ellos reside el poder absoluto sino que, junto a los demás obispos, tiene la encomienda y dirección de la Iglesia de Jesucristo.

Organización y Fe

La Iglesia Oriental está formada por los primeros Patriarcados de Constantinopla, Jerusalén, Antioquía y Alejandría; por los Patriarcados de Rusia, Serbia, Bulgaria, Rumania, Georgia; por las Iglesias autocéfalas de Grecia, Polonia, Checoslovaquia, Albania, Chipre y América; por las Autonomías de Finlandia, Japón, Sinaí, África oriental y Europa occidental; y por las arquidiócesis ortodoxas de Norteamérica, América Central, América del Sur, Sudáfrica, Australia y las Islas del Caribe.

La Fe Ortodoxa cree en los Siete Sacramentos (Bautismo, Crismación, Confesión, Eucaristía, Unción, Orden Sacerdotal y Matrimonio) como signos sensibles de la Gracia, y se fundamenta en los Siete Concilios Ecuménicos —Nicea (325); Constantinopla (381); Éfeso (431); Calcedonia (451); II Constantinopla (553); III Constantinopla (680) y II Nicea (787) d.C. —, de los cuales nació el Credo Niceno–Constantinopolitano, el cual todas las Iglesias históricas profesamos.

Presencia en Centroamérica

En nuestra región, los siguientes Patriarcados e Iglesias están presentes:

Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente
Patriarca: Su Beatitud Juan X (Yazigi).
Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe.
Arzobispo: Su Eminencia Antonio Chedraoui Tannous.

Vicario para Centroamérica: Rev. Padre Jorge Faraj.

Patriarcado Ecuménico de Constantinopla
Patriarca: Su Santidad Bartolomé.
Metropolia greco-ortodoxa de México, Centroamérica, Colombia, Venezuela e Islas del Caribe.
Arzobispo: Su Eminencia Atenágoras Anestis.


Vicario para Centroamérica: Rev. Archimandrita Silas.

Patriarcado de Moscú
Patriarca: Su Santidad Kiril
Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior
Primer Jerarca: Su Eminencia Hilarión.
Misión Ortodoxa Rusa de Nuestra Señora Virgen de Vladimir.

 

 

 

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